Evaluación y selección del paciente
Los cirujanos plásticos a menudo reparan heridas agudas secundarias a trauma. La mayoría de estas heridas requerirán sutura; sin embargo, hay varios factores antecedentes a considerar. En primer lugar, el cirujano debe obtener una historia completa, incluidos problemas médicos asociados, alergias, tiempo aproximado de lesión, fuente de trauma y antecedentes de vacunación antitetánica. A continuación, se examina la ubicación y el tamaño de la herida, teniendo en cuenta la longitud, el ancho y la profundidad de la lesión. Las laceraciones superficiales se pueden reparar con cintas adhesivas simples, adhesivo de tejido o técnicas de sutura convencionales. Sin embargo, las heridas más grandes y más profundas requieren un cierre en capas mucho más complejo, especialmente si están bajo tensión o si existe afectación fascia o muscular. Evalúe los tejidos circundantes para detectar signos de contaminación o daño tisular local, como edema, eritema. , o drenaje Los tejidos fuertemente dañados o contaminados deberán prepararse y tratarse extensamente antes del cierre. Examine de cerca la calidad de los márgenes de la herida y la abertura del defecto. Si los bordes de la herida son irregulares o parecen estar bajo tensión, puede ser necesario socavar o reordenar el tejido y las líneas de incisión para garantizar un cierre sano, bien vascularizado y libre de tensión

Sin embargo, si el desbridamiento daría lugar a un defecto sustancialmente más grave, puede ser prudente dejar el tejido marginal en su lugar y aceptar la necesidad de una revisión secundaria de la cicatriz o un cierre secundario. Si el sangrado parece significativo, busque la participación de vasos sanguíneos grandes u otras estructuras vitales  , como tendones o nervios, que tengan prioridad y necesiten una reparación adicional

Preparación del paciente La preparación de la herida es el paso más crítico en la herida proceso de reparación Minimizar la carga bacteriana de forma positiva influye en la velocidad y la calidad de la curación de la herida. La mayoría de las heridas traumáticas tendrán algún elemento de contaminación; sin embargo, esto no se traduce necesariamente en infección. La preparación de la herida mediante limpieza, irrigación y desbridamiento reduce el riesgo de infección de la herida, retraso en la cicatrización y formación de cicatriz desfavorable

La limpieza de la herida con solución salina normal es suficiente. Es importante evitar los exfoliantes de betadine, el peróxido de hidrógeno o el alcohol, ya que estas soluciones son dañinas para los tejidos. Los desechos y los materiales extraños se pueden aflojar y quitar del lecho de la herida frotando suavemente o irrigando un catéter de plástico de calibre 18 conectado a una jeringa de 10 cc que proporciona suficiente presión para reducir el recuento de bacterias y reduce eficazmente la contaminación en el tejido. Alternativamente, el lavado pulsado también se puede usar y es bastante efectivo para reducir la carga bacteriana. Si los bordes de la herida son irregulares, isquémicos o necróticos, entonces será necesario desbridar para lograr márgenes limpios y bien vascularizados. Del mismo modo, si restos a pesar del fregado y el riego, será necesario desbridar para evitar tatuajes no deseados

El desbridamiento se logra mejor con una hoja de bisturí o tijeras de tejido